- Nada, Romi. Salgo el viernes. Como todos...
- ¿Quiénes son todos? Yo no salgo. Y mirá Pepa, no sale desde el viernes santo del 83.
- Vos y yo somos jóvenes, tenemos que salir, conocer.
- ¿Salir con Armando?
- Shh…
- Ya me contás, Vicky.
- Shh… Después hablamos, Romina. Te pido por favor. En el almuerzo. Esperame hasta el almuerzo.
Victoria salió caminando refinada como nunca por el pasillo de extremos luminosos. Romina la conocía desde los 5 años. O desde los cuatro. Habían sido compañeras de jardín.
- Chhtt… La cola.
- ¿Qué?
- Arriba la cola…
- ¡Ay, Romina!
Le envidiaba el culo a su mejor amiga. Le envidiaba un par de cosas en realidad. Un par de cosas más arriba. Y el culo. Son tres cosas nada más. En cambio, ella sabía que su amiga Victoria era mucho más lo que le envidiaba. Una nariz, dos ojos, una boca y una mente ágil y rápida como un Lamborghini. Lo otro no era nada que no pudiera conseguir de otra manera.
Victoria llegó a su escritorio y se sentó delicada. Sabía que no pasaría mucho antes de que la interrumpieran, así que se apuró a abrir el programa que necesitaba.
- ¿Entonces es un sí?
La frase titilaba en el chat. Había sido escrita 20 minutos antes, pero el programa indicaba que el interlocutor seguía conectado.
Vicky, fire walk with me- Tal vez. xxx
Era la respuesta indicada. Promovía pero no confirmaba. Era una forma de obligarlo a jugar algunas fichas más y llamarla.
Armando- Es todo lo que necesitaba.
Victoria se cruzó de piernas y cerró el chat. El gerente general, en la oficina del fondo, se sirvió un vaso de whisky.
by Leandro B.
by Leandro B.

muy bueno, Leandro B.!! Me gustó todo! Ahora sí :)
ResponderEliminarGracias, Marciana, ¡pasá la bola!
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